La construcción de una mezquita en la Zona Cero.
Manu Rodríguez. Desde Europa (18/08/10).
*
*La postura favorable de Obama ante la futura construcción de una gran mezquita en la Zona Cero (en nombre de la democracia y de la libertad, por supuesto) es un insulto y un ultraje. La magnitud de esta ofensa rebasa el caso particular.
El anuncio fue hecho en una cena dada por prominentes musulmanes a propósito del comienzo del Ramadán en la que el presidente estaba invitado.
Resulta difícil imaginar el dolor, la rabia, y la indignación del pueblo estadounidense, y en particular de los neoyorquinos. Deben haberse sentido vejados, abandonados, y traicionados por su propio presidente.
Repugna, por lo demás, la retórica torpemente engañosa del discurso (como si fuéramos idiotas), pues, como ya se ha advertido, no se trata de prohibirles a los musulmanes la construcción de una mezquita (aunque ¿por qué no?), sino del lugar elegido. La Zona Cero se verá atestada de musulmanes triunfantes y arrogantes, precisamente. Con horror e indignación se debería haber rechazado tal propuesta.
Es triste, muy triste, todo este asunto. Es un nuevo triunfo del islam en el mundo libre. Y un triunfo escandaloso.
Hace tiempo, y con relación a la ‘Alianza de Civilizaciones’, escribí esto:
“La ‘alianza de civilizaciones’ es una insensatez, y un insensato aquel de entre nosotros que la promueve. Un ciego instrumento en manos del enemigo, en manos del islam.
Tal invención, en las presentes circunstancias, no puede ser obra más que de un estúpido, o de un tramposo. O miente, o se miente, o ambas cosas.
Al parecer, es una idea conjunta de Zapatero y Erdogan. La ‘brillante’ idea.”
(Ahí tenéis al estúpido, y al tramposo).
Lo mismo se puede decir de Obama. O es un estúpido, o es un tramposo. O ambas cosas.
‘¿Podemos llegar a la Casa Blanca?’ ‘Si, podemos’. Es obvio que el islam se ha colado en la Casa Blanca, y que los antecedentes musulmanes del actual presidente deberían haber sido tenidos en cuenta por la población y los votantes estadounidenses. Por el sur de Europa tenemos claro que es norma de supervivencia el no fiarse nunca, pero nunca, de un musulmán (de un moro, como decimos por aquí).
Vaticino, con todo, que los demócratas perderán las próximas elecciones, y que la mezquita en la Zona Cero no se construirá. (Esto no es tanto un vaticinio como un deseo y un resto de confianza, aún, en los seres humanos).
Este suceso bien podría ser una muestra histórica del alcance de la ‘taqiya’, de la mentira, del disimulo. De la ‘santa’ mentira, tal y como la concibe un musulmán (para mayor gloria de Alá y del islam). Le han tomado el pelo no sólo a los estadounidenses, sino a todo el mundo libre.
No estamos en guerra contra un puñado de terroristas, sino contra todo el mundo islámico. El mundo islámico está en guerra contra el mundo libre desde hace decenios. No sé cuándo se van a enterar nuestros políticos, y nuestros pueblos. Entretanto no conocemos sino derrotas. ¿Hasta cuándo?
*La democracia y la libertad es el comodín usado por toda esta muchedumbre de asiáticos y africanos musulmanes que se está asentando e imponiendo su indeseada e indeseable presencia en buena parte del mundo libre. Gente que una vez instalados, y confiados en su número, escupen sobre nuestras democracias, exigen la charia para todos (musulmanes o no), y mandan a la libertad al infierno (‘Freedom go to Hell’).
Gente a los que últimamente se les ha escuchado decir cosas como que “el islam forma parte de la cultura sueca”. Ni más ni menos. Sin pudor ni vergüenza alguna. Es notorio y público su desprecio absoluto por la verdad (en este caso, histórica). Todo hace suponer que piensan en el futuro (el islam ‘formará’ parte de la cultura sueca… ‘por las buenas, o por las malas’).
*
*Hernández, ‘pido a mi lengua el alma de la tuya’, ‘tanto dolor se agrupa en mi costado que por doler me duele hasta el aliento’.
Siento deseos de llorar, de gritar, de clamar. De bramar, como un animal herido. Herido en el alma, en lo más profundo.
*
Hasta la próxima,
Manu
Manu Rodríguez. Desde Europa (18/08/10).
*
*La postura favorable de Obama ante la futura construcción de una gran mezquita en la Zona Cero (en nombre de la democracia y de la libertad, por supuesto) es un insulto y un ultraje. La magnitud de esta ofensa rebasa el caso particular.
El anuncio fue hecho en una cena dada por prominentes musulmanes a propósito del comienzo del Ramadán en la que el presidente estaba invitado.
Resulta difícil imaginar el dolor, la rabia, y la indignación del pueblo estadounidense, y en particular de los neoyorquinos. Deben haberse sentido vejados, abandonados, y traicionados por su propio presidente.
Repugna, por lo demás, la retórica torpemente engañosa del discurso (como si fuéramos idiotas), pues, como ya se ha advertido, no se trata de prohibirles a los musulmanes la construcción de una mezquita (aunque ¿por qué no?), sino del lugar elegido. La Zona Cero se verá atestada de musulmanes triunfantes y arrogantes, precisamente. Con horror e indignación se debería haber rechazado tal propuesta.
Es triste, muy triste, todo este asunto. Es un nuevo triunfo del islam en el mundo libre. Y un triunfo escandaloso.
Hace tiempo, y con relación a la ‘Alianza de Civilizaciones’, escribí esto:
“La ‘alianza de civilizaciones’ es una insensatez, y un insensato aquel de entre nosotros que la promueve. Un ciego instrumento en manos del enemigo, en manos del islam.
Tal invención, en las presentes circunstancias, no puede ser obra más que de un estúpido, o de un tramposo. O miente, o se miente, o ambas cosas.
Al parecer, es una idea conjunta de Zapatero y Erdogan. La ‘brillante’ idea.”
(Ahí tenéis al estúpido, y al tramposo).
Lo mismo se puede decir de Obama. O es un estúpido, o es un tramposo. O ambas cosas.
‘¿Podemos llegar a la Casa Blanca?’ ‘Si, podemos’. Es obvio que el islam se ha colado en la Casa Blanca, y que los antecedentes musulmanes del actual presidente deberían haber sido tenidos en cuenta por la población y los votantes estadounidenses. Por el sur de Europa tenemos claro que es norma de supervivencia el no fiarse nunca, pero nunca, de un musulmán (de un moro, como decimos por aquí).
Vaticino, con todo, que los demócratas perderán las próximas elecciones, y que la mezquita en la Zona Cero no se construirá. (Esto no es tanto un vaticinio como un deseo y un resto de confianza, aún, en los seres humanos).
Este suceso bien podría ser una muestra histórica del alcance de la ‘taqiya’, de la mentira, del disimulo. De la ‘santa’ mentira, tal y como la concibe un musulmán (para mayor gloria de Alá y del islam). Le han tomado el pelo no sólo a los estadounidenses, sino a todo el mundo libre.
No estamos en guerra contra un puñado de terroristas, sino contra todo el mundo islámico. El mundo islámico está en guerra contra el mundo libre desde hace decenios. No sé cuándo se van a enterar nuestros políticos, y nuestros pueblos. Entretanto no conocemos sino derrotas. ¿Hasta cuándo?
*La democracia y la libertad es el comodín usado por toda esta muchedumbre de asiáticos y africanos musulmanes que se está asentando e imponiendo su indeseada e indeseable presencia en buena parte del mundo libre. Gente que una vez instalados, y confiados en su número, escupen sobre nuestras democracias, exigen la charia para todos (musulmanes o no), y mandan a la libertad al infierno (‘Freedom go to Hell’).
Gente a los que últimamente se les ha escuchado decir cosas como que “el islam forma parte de la cultura sueca”. Ni más ni menos. Sin pudor ni vergüenza alguna. Es notorio y público su desprecio absoluto por la verdad (en este caso, histórica). Todo hace suponer que piensan en el futuro (el islam ‘formará’ parte de la cultura sueca… ‘por las buenas, o por las malas’).
*
*Hernández, ‘pido a mi lengua el alma de la tuya’, ‘tanto dolor se agrupa en mi costado que por doler me duele hasta el aliento’.
Siento deseos de llorar, de gritar, de clamar. De bramar, como un animal herido. Herido en el alma, en lo más profundo.
*
Hasta la próxima,
Manu
No hay comentarios:
Publicar un comentario