Sobre el nuevo período genocéntrico


El camino que abrió Darwin nos ha conducido a la sustancia genética (al ADN). Este descubrimiento nos hace pasar (a todos los grupos humanos) del fenocentrismo al genocentrismo. El centro se ha desplazado de la criatura al creador (de los fenotipos a los genotipos). La sustancia genética es la única sustancia viviente (‘viva’) en este planeta. Nosotros, pues, no podemos ser sino sustancia genética. Esta ‘revelación’ (esta
auto-gnosis) ha partido en dos nuestra historia sobre la tierra. Todo el pasado cultural de los humanos ha resultado arruinado, vacío, nulo... La ilusión antropocéntrica que nos ha acompañado durante miles de años se ha desvanecido. Se ha producido una mutación simbólica (en orden al conocimiento y a la conciencia de sí como sustancia viviente única); el cariotipo humano entra en un nuevo período de su devenir.

Esta aurora, este nuevo día cuyo comienzo presenciamos, alcanzará en su momento a todos los pueblos de la tierra. Pueblos, culturas, tradiciones, creencias… todo lo ‘humano’ desaparecerá. Viene una luz (un saber, una sabiduría) tan devastadora como regeneradora. Esta regeneración del cariotipo humano en el orden simbólico tendrá sus consecuencias. En un futuro no muy lejano hablaremos, pensaremos, y actuaremos, no como humanos sino como sustancia viviente única.

No hay filósofos aún, ni poetas, ni músicos, ni científicos… para este período genocéntrico que inauguramos. No hay nada aún para las nuevas criaturas, para la sustancia viviente única –en
esta nueva fase de su devenir. Nos queda la elaboración de una cultura, de un ‘mundo’ nuevo (digno de la naturaleza de nuestro regenerado, de nuestro recuperado ser). Queda todo por hacer.

martes, 24 de marzo de 2020

208) Genogramas XXX


Genogramas XXX.

 


Manu Rodríguez. Desde Gaiia (24/03/20).

 

 
                                                                  *****

 
1.

Preludios de futuro. ‘Aires’ para partir.
Sin nostalgia, pues llevamos lo nuestro.
Tesoro liviano. Carga leve.

Producción nueva. Síntomas nuevos.
Frutos. Signos de nuevas criaturas.

Un nuevo arte, un nuevo pensamiento,
presuponen nuevas criaturas. Es efecto, signo.

2.
 
Bosques. Arboledas.
Ríos. Montes a lo lejos.

Flora ártica. Alpina. Boreal.
Frío. Como concepto, polisémico.

Lenguaje y forma de vida. Mundo.
Metáforas biológicas.

Filosofía de la naturaleza viviente,
de la vida. La genómica.

El ‘ser’ viviente único.

3.

Modos, formas de vida.
Asimilación, locomoción,
reproducción. El soma.
El citoplasma. El núcleo.
Comunicación. Mensajeros
químicos, acústicos, visuales.
Órganos de asimilación.
Modos de percepción,
de locomoción, de reproducción.

El genouma es fuente de ideas.
Estructurador. Constructor.
Creador. Formas triunfantes,
logradas. Bellas. Terribles.
Fuertes. Violentas. Frías.
Que no se detienen ante nada.
Absolutamente indiferentes,
inocentes. Soberanas. Distantes.

4.

Cómo un grupo genera sus propias
condiciones de existencia.
Crea formas que son de su agrado;
mundos en los que se encuentra;
su propia materia prima espiritual.
Sobrenada en las ondas del tiempo.

Es un comienzo por sí mismo.

5.

La vida que retorna.
Una alfombra vegetal,
de coloridos brotes,
de nueva primavera.
Promesa de futuro.

6.

Una posibilidad. Una salida.
Un nexo. Una conexión.
No todo está perdido.
Siempre que Nexus sea posible.

7.

Nexus, el portador de la rama,
del brote del árbol, de la renovación.

Se anuncia un reverdecer de la tierra,
de la vida y de la plenitud de la vida.

Falta proyectar el árbol hacia
el futuro. Nexus es tan sólo
una rama. Apenas nada. Por esto
tenemos que lograrlo. Tenemos
que lograrlo aún, esto es,
que queda todo por hacer.

8.

Un punto de apoyo,
un clavo en la roca.
Un arma. Un instrumento
conceptual. Unos signos
de identidad comunes,
simbólicos. Consignas
del cambio, del inicio
de algo grande, inmenso.

9.

Nexus.
La rama,
la semilla,
el germen.

10.

Rocas, cristales de roca.
Diamantes duros y puros.
Ardientes semillas.
Inflexibles.

11.

Es rueda que gira,
es árbol que crece;
es vehículo, nave.

12.

La alegría de los comienzos,
de lo matinal, de la mañana,
de las horas tempranas,
de los preparativos.
La aurora –epíteto
de la joven comunidad.

13.

Una balsa a la deriva.
La de Nexus.
La mínima nave.
Un velero solar.

Vehículo,
alimento,
hogar.

14.

Los cambios epistemológicos
del último siglo han arruinado
todos los viejos mundos.
Son los preludios de una nueva era.

15.

Nuestra causa.
La dirección y el sentido.
Hacia dónde.
Con quién.
Desde dónde.

16.

Empapa la tierra, el árbol.
La nube suspendida.
Cala, penetra.
Este vapor, este rocío.
Esta savia elaborada,
refinada.
Gotas de sabiduría.

17.

Vuelve a circular la savia,
en esta mañana perfumada
y florida. Rocío matutino.

18.

Arrojados a un futuro que ya es.
Estos son los tiempos.

Agotamos las letras para denotar
a las generaciones efímeras,
perdidas, desnortadas.
Sin dirección ni sentido.
Ahora es el tiempo
de la regeneración.

19.

La nube nutricia.
La savia evaporada.
El rocío que empapaba
el retoño.

20.

Aquella nube que cada
noche descendía,
trajo al cabo la claridad,
la mañana, el día.

21.

La savia elaborada.
El alimento del espíritu.
Más aún.
El hogar mismo del espíritu.
Su materia, su ser mismo.

22.

El rocío que humedece la grama
y empapa la tierra ha conseguido
que este tronco reseco
se revistiera de brotes jugosos.

Al igual que la rama de Salzburgo.
Ramas secas depositadas en lo profundo
de la mina, al cabo del tiempo aparecen
recubiertas de cristales de sal.
La cristalización es efecto de amor.

 
*****


Hasta la próxima,

Manu

domingo, 8 de marzo de 2020

207) Genogramas XXIX


Genogramas XXIX.

 

 
Manu Rodríguez. Desde Gaiia (08/03/20).

 

 
                                                                  *****


1.

Nada torpe. Nada tímido.
Nada serio. Dispuesto a todo.
Diestro. Arriesgado. Divertido.

2.

Algo indomable. Un núcleo indomable,
irreductible. Que manda. “La fuerza que
por el verde tallo impulsa la flor.”
La savia bruta. La savia elaborada ulterior.
La expresión. Las expresiones simbólicas.

3.

Huye de esa santidad, de esa fuga del mundo.
Eres fuerte, tienes virtud. Rebosas pureza,
genuidad, dignidad. Rebosas libertad.

Aquí en este mundo, en esta vida.
Lo que puedes. Lo que eres. Rotundo,
firme, sin sombra de duda. Con plenos
derechos. Muéstrate, resplandece. La luz
que eres. Como un sol que no puede
ocultar su propia luz. Criatura solar.

A los futuros Nexus.

4.

Los temas, los espacios,
se solapan, se entrecruzan.

Se diría que las palabras
dicen cada vez más,
y el mundo todo resuena
en cada término.

5.

De manera espontanea. Cual si de una
envoltura inútil se tratara, dejó caer
los harapos que la cubrían y deslumbró,
cegó. La criatura solar. La dama boreal.
La blanca dama. La dama de los bosques;
de los laberintos todos.

Núcleo remoto donde descansa la bella.
Donde mora la blanca dama. El corazón
de la amada, a donde hay que llegar.
Alcanzar el ‘nemeton’, el calvero,
el lugar santo del bosque,
alrededor del árbol  escogido.

La aurora por venir.
La era Nexus.

6.

Sin ruborizarse. No se ruborizaba. Esto es
algo nuevo. Con la mayor inocencia.
Como una criatura venida de otro mundo.
No conoce nuestras constricciones. La pureza.
La indiferencia. La fluidez y la plenitud
son sus signos. No dice, muestra. Aún más.
Resplandece. Algo soberbio. Superior.
Cómo desplegaba su poder. Cómo rebosaba.
Un espectáculo. Experta en vinos, en el aroma
y en el sabor del vino. Catadora experta.
Toda la batería de términos que le proporciona
la cata la aplica a los hombres conocidos.
Flojo, fuerte, seco, húmedo… No se le va una.
No le valen máscaras ni velos. Ve lo que
hay que ver. Recoge el mensaje que es
todo cuerpo –vestido o desnudo. El ‘cuerpo’
del vino. La madre. La solera. Todo eso.
El lenguaje de los olores, de los sabores…
del aspecto. El cuerpo del vino. La transparencia.
La turbiedad. Todos los parámetros están
a su disposición para evaluar, para catar;
para oler a distancia todo lo que hay que oler.
Es también escala de valores aplicada: ‘seco’,
‘dulce’, ‘fuerte’, ‘embriagador’, ‘peligroso’…

Divinamente cansada de su sabiduría, diría yo.
Mirada que explora. Como quien espera.

7.

Luz, ¿para quién?
La luz, luz quiere;
quiere más luz.

8.

Un espacio transfigurado.
De ocio productivo,
de voluntad creadora.
De elaboración del mundo.

Hogar de vientos y nubes.
De rayos y tempestades.

Un rincón. Un lugar.
Una isla. Un bosque.
Aparte. Ignorado.

Un aula escondida, perdida.
Un lugar de reunión.
La claridad. Los grandes
ventanales. La luz inmensa.

9.

El árbol futuro. El árbol escogido.

Generado. Producido. Exudado.
Destilado. Sublimado… Secretado
cual ámbar. Por exceso. Una difusión,
una emisión. Produce aromas, frutos.
Se excede, rebosa… aromatiza toda
la atmósfera circundante. Llueve
y llega hasta lo profundo.
Fluye, riega… va.

10.

La pujanza, el ímpetu.
La virilidad. La feminidad.
El vigor.

Es la voz de la juventud.
El soplo de la juventud.
El ímpetu…

Es la jovialidad. La alegría.
La felicidad. El sobrevuelo.

11.

Emisiones. Síntesis elaboradas.
Metabolitos respirables, bebibles,
comibles. Savia elaborada. Aire
puro. Agua pura. Frutos puros.

12.

La casa, el hogar para los futuros.
La hacienda. La riqueza acumulada.
Que haya en abundancia. Es hora
de construir, de plantar, de comenzar.
De preparar el terreno, de adecentar,
de purificar, de eliminar todo lo ajeno.
De retomar, de retomarnos. De reanudar.

Creando, propiciando, abriendo
puertas y ventanas, derribando
muros, limpiando de maleza
los bosques sagrados.

Lanzando proyectiles letales
contra los monstruos que merodean.
Ponderando, midiendo, triturando
a las quimeras… Limpiando,
destruyendo, apartando a un lado.

Recuperando cimas, montes,
lagos, ríos, fuentes… Recreando
el escenario primero. Recomenzando,
retomando de modo nuevo.

Lo que nos espera a nosotros
los venideros. Los que ya llegamos.
Los que descendemos.
Los que aterrizamos.

13.

¿Quién; desde dónde honra y menciona?
Honrar, traer y llevar. Proseguir.
Es el espacio desde el cual se habla
el que da sentido a términos y expresiones.

14.
 
Clima bélico. Estimular. Activar,
encender, incendiar… La buena
conciencia. La legitimidad.
La osadía bien pensante,
con derecho propio…

Respaldar, refrendar, hacer
posible, propiciar. Rodear
de un aura de santidad, de nueva
santidad. Nosotros tenemos
otra medida, otro criterio.

15.

Estamos a las puertas de modos de vida
milenarios, a las puertas de una nueva era.
Somos testigos y protagonistas de estos
primeros pasos. Estamos inaugurando
una civilización milenaria; un período
milenario. Somos los primeros.

Nosotros somos los primeros,
los primitivos de la alta civilización
por venir. Promesas de futuro.
Preludios de las nuevas criaturas por venir.

La perspectiva genocéntrica. La era Nexus.
No tenemos otro futuro. La nave va.
Cada vez nos distanciamos más
del periodo medio, del neolítico,
de sus culturas, de sus erráticas sabidurías,
de sus mundos tenebrosos y sombríos.

16.

Renacer. Despertar.
Nuevo, ulterior, futuro.
Viejo y nuevo. Renovado.

Desembocar, arribar
en los momentos actuales,
en el alba de un nuevo período.  

Calentar motores. Poner
proa al árbol futuro.
Partir.

*****

Saludos,

Manu

lunes, 24 de febrero de 2020

206) Genogramas XXVIII


Genogramas XXVIII.

 


Manu Rodríguez. Desde Gaiia (24/02/20).

 

 
                                                                  *****

1.

Garcilaso. Hernández. Los poetas
guerreros. Las múltiples y encontradas
impresiones que nos suscita la mujer .

Jamás sabremos nada de lo que piensa
la mujer. Y esto ha de contar como
una faceta más de su poder.

En la mujer debemos esperar siempre
lo inesperado. Porque es capaz de todo.
Porque es la vida misma. La plenitud
de la vida. La vida en su plenitud.
En su máxima exuberante expresión.
Su mayor logro. Su éxito.

La mujer tiene el plus. Tiene más
responsabilidad, y más poder. Sufre
por ello más. Es incluso más frágil
que el varón, más delicada, más
necesitada, más expuesta. A fin 
de cuentas está por completo
indefensa en la hora del parto,
en la hora mayor, en la más grande.
Cuando da a luz y contempla su obra.
La obra de la vida que ella misma es.

La mujer oculta, cubre, vela su
potencia, su poder. Lo que sólo
ella puede. Ser madre.

La mujer cubre, simula todo su
sufrimiento, todo su dolor, toda
su carga. La más responsable
y frágil. Se nos aparece indiferente
y como ajena. Frívola. Maquillada.
Alegre. Vela su indefensión,
su debilidad. Su responsabilidad.
Su carga. Su temor. Su miedo incluso.
La más amenazada. La más en peligro.

Necesita más amor, más reconocimiento,
más respeto; más distancia, más temor.

¿Animal frívolo… de tan profundo?
Oculta su profundidad. Su potencia.
Pero también su fragilidad,
su temor, su inseguridad.

Que nos tomemos en serio su frivolidad,
sus travesuras. Alegres, divertidas,
regocijantes. Que juguemos en serio,
nosotros también. Esto pretenden.
Porque es la que más sufre. La que
engendra la belleza, la alegría,
la despreocupación. No lo olvidemos.
Engendra el alivio ante tanta tensión.

2.

‘X’ y ‘Y’. Mujeres y hombres.
Nos, las unidades sexuadas.
Genousse y Genoussin.

La mujer, ¿busca un igual? ¿Su no
mandar no es, quizás, un rasgo
del comportamiento entre iguales?
Lejos, inter nos, el mandar y el obedecer.
Ese juego. Tú eres mi igual, ni mi señor,
ni mi amo. Soy yo quien te tomo como
mi igual. Esto parece decirnos. Como
soberanos, inter pares, ésta es la pareja
de amor. Ella, la señora, busca un igual.
Simplemente.

El varón es, justamente, el despistado,
el desorientado. El que no se entera,
el que no acaba de enterarse. Cuando
la mujer nos acepta es que nos considera
su igual. La mujer se entrega en el amor,
como el hombre en la amistad.
La relación que se da entre amigos
–inter pares–, es la relación que
la mujer sólo concibe en el amor.

Somos evaluados como afines o no.
Como compatibles o no. Nuestra figura,
nuestro aspecto, es ‘leído’, ni más ni menos
que decodificado, visto. La mujer es experta
en señales, en leer matices, en ‘leerlo’ todo.

Mira cómo la mujer contempla
nuestro pueril aire de superioridad.
Cómo nos consiente semejante
‘creencia’, semejante estupidez.

El varón no está a la altura de la sagacidad,
de la astucia, de la inteligencia en la mujer,
de la ‘X’, de la compañera. Nuestra
profundidad y potencia es nada.

Como un niño hemos de comportarnos
con la mujer. Ponernos en sus manos.
Cuando una mujer valiosa –que las hay–
nos considera, repara en nosotros
y nos mira bien. Cuando nos considera
a su altura y profundidad, suficiente…
 
La mujer elije. Es la ‘selección’ en persona.
El escenario sexual, el juego del amor,
es vital para la vida. Nos es vital, esencial.
Hay que jugarlo bien. El bien emparejar.
Se coadyuva a la selección;
a la excelencia, a lo mejor.

3.

Amamos, no meramente vivimos.
O bien, vivir es amar.
Amar la vida y amar vivir.
Es pasión tal vez secundaria,
derivada. Se ama por exceso.
Cuando  hay, donde hay.

Cuando hay plenitud, hay amor.
Se ama necesariamente.
El amor es signo, síntoma
de riqueza, en primer lugar.
Sólo donde la vida rebosa.

El amor es virtud concomitante;
don, gracia. El amor es efecto,
faz, refracción; es síntoma, señal.
Involuntaria corona de los ricos,
de los que tienen, de los que poseen.
Enseña involuntaria e indeliberada;
señal inequívoca de poder, de potencia,
de plenitud, de haber.

No el que ama es más fuerte,
sino que el fuerte es el que ama.
No se ama por defecto, sino por exceso.
Contra Platón; contra todos.

Es la plenitud la que engendra amor.
Sólo la plenitud conoce el amor.

4.

La aurora boreal ocurre cuando
se encuentran el viento solar
y la atmósfera. La aurora boreal
tiene un padre y una madre.

El enunciado mismo puede ser
‘trasportado’ a una u otra ‘voz’,
interpretado de varios modos.
Varios los modos, las escalas,
las ‘claves’.

El oído polifónico capaz de captar
un ‘ricercare’ a varias voces.

Falta el arte de leer con ojos múltiples.
También el ojo, la mirada, ha de ser
capaz de descomponer la luz incidente.
Un prisma, pues, hemos de ser.

5.

Sensibles hasta la nausea. Hay que conocer
la nausea. El asco de ciertas cosas: de ciertas
atmósferas, de ciertos lugares, de ciertos modos,
de ciertos hábitos… Repulsiones, antípodas.
La suciedad, la mendacidad, la impudicia…
la apartamos de nuestro camino.

Sensibilidad, pues, para lo nuestro.
Lo que nos viene bien, nos sienta bien,
es bueno para nosotros. Lo que nos viene
como anillo al dedo. Lo que nos robustece,
nos da firmeza. Lo que nos hace más fuertes.
Lo nuestro en suma. Más de lo nuestro.

6.

Ser el árbol. Se tienen las huellas
de todos los sucesos. De los hachazos,
de las punciones, de las amputaciones…
de la tala torpe y grosera. De todo.

7.

Terrible bondad. Terrible belleza.
Terrible verdad. Lo más alto.
Todo lo grande es terrible.
Sobrehumano. Inmortal.
Estremecedor. Sobrecogedor.

Le sucede al hombre con la mujer
–con aquella que poderosamente
nos atrae. Su terribilidad. La mujer
terrible. La mujer mujer. Lo que puede
la amada con su sola presencia.
Seamos honestos los varones.
Qué más da, ¿acaso ellas no lo saben?
No tienen que hacer apenas nada
para tenernos a sus pies.

El caso Nietzsche-von Salomé.
Nietzsche perdió totalmente la cabeza
por esta mujer. Lo trastornó por completo.

El poder turbador, perturbador, de la mujer;
de lo bello terrible, de lo bello sublime.

El amante se estremece ante la sola
presencia de la amada; ante la sola
presencia de lo que ama.

 
*****

 
Saludos,

Manu