Sobre el nuevo período genocéntrico


El camino que abrió Darwin nos ha conducido a la sustancia genética (al ADN). Este descubrimiento nos hace pasar (a todos los grupos humanos) del fenocentrismo al genocentrismo. El centro se ha desplazado de la criatura al creador (de los fenotipos a los genotipos). La sustancia genética es la única sustancia viviente (‘viva’) en este planeta. Nosotros, pues, no podemos ser sino sustancia genética. Esta ‘revelación’ (esta
auto-gnosis) ha partido en dos nuestra historia sobre la tierra. Todo el pasado cultural de los humanos ha resultado arruinado, vacío, nulo... La ilusión antropocéntrica que nos ha acompañado durante miles de años se ha desvanecido. Se ha producido una mutación simbólica (en orden al conocimiento y a la conciencia de sí como sustancia viviente única); el cariotipo humano entra en un nuevo período de su devenir.

Esta aurora, este nuevo día cuyo comienzo presenciamos, alcanzará en su momento a todos los pueblos de la tierra. Pueblos, culturas, tradiciones, creencias… todo lo ‘humano’ desaparecerá. Viene una luz (un saber, una sabiduría) tan devastadora como regeneradora. Esta regeneración del cariotipo humano en el orden simbólico tendrá sus consecuencias. En un futuro no muy lejano hablaremos, pensaremos, y actuaremos, no como humanos sino como sustancia viviente única.

No hay filósofos aún, ni poetas, ni músicos, ni científicos… para este período genocéntrico que inauguramos. No hay nada aún para las nuevas criaturas, para la sustancia viviente única –en
esta nueva fase de su devenir. Nos queda la elaboración de una cultura, de un ‘mundo’ nuevo (digno de la naturaleza de nuestro regenerado, de nuestro recuperado ser). Queda todo por hacer.

sábado, 29 de agosto de 2020

218) Genogramas XL

Genogramas XL.

Manu Rodríguez. Desde Gaiia (29/08/20).

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1. Un cambio en el medio simbólico es un cambio en la esencia, en el ser. Es un cambio de envoltura simbólica. Da lugar a un nuevo ser de palabra, a un nuevo ser simbólico. El aire que respiramos en este nuevo período. La nueva tierra. El medio simbólico ha cambiado. El modo que vemos lo que vemos…. Es de otro modo que vemos, que caminamos, que vamos… Nuestros pensamientos son otros, nuestras palabras, nuestros gestos. Como mutantes, ajenos, extraños, diversos, otros… los nuevos seres simbólicos.

2. Llega la hora de la esporulación, de la diseminación de las nuevas síntesis; de la nueva luz, del nuevo aire, de la nueva tierra, del nuevo mundo; del nuevo medio simbólico.

3. El soma celeste es el fluido simbólico, el ‘corpus lingüístico-cultural. El fluido de la palabra, del conocimiento, de la reflexión. Protege, tutela, guía, cobija. El soma simbólico es asimilable, metabolizable, sintetizable. Simbolemas y culturemas. Términos y expresiones simbólicas. Espacio simbólico. Hogar del espíritu, del genouma. Materia impalpable. Espacio indetectable. Omnipresente, omniabarcador. El soma celeste. La madre patria simbólica. Esa filiación. El ser simbólico. La atmósfera simbólica. El agua simbólica. Los frutos, los alimentos simbólicos. El espacio, la plataforma, la nave simbólica. Cielo y tierra, mundo.

4. Toda actividad se convierte en nodo, centro, punto de encuentro de cielo y tierra. En sagrada. Toda actividad se realiza en el cielo y en la tierra. Ciertamente, el ombligo del mundo, raíz del mundo. Las raíces del acto fortalecen la tierra; sus ramas y frutos llenan la atmósfera; su cima soporta la bóveda y consolida el cielo.

5. Es el agua, la atmósfera, la luz. El día y la noche. La tarde y la mañana. Es la tierra, la roca, el medio abiótico; el duro, el hostil, el riguroso suelo. Árido, seco, yerto. Cuando surge la criatura de las aguas. El señor de las criaturas. Xenus. Xenous. Nos. Las bases nucléicas, los ases poderosos. Es sustancia viviente que llueve, que cae, que viene, que llega, que surge. En las aguas, en la tierra. Cuando al principio. Cuando las primeras criaturas. Cuando entre nosotros. Cuando el umbral de la lengua y la cultura. Cuando la memoria. Cuando el soma celeste. Cuando ese aire, esa agua, esa tierra… surgieron. Es obra de la sustancia viviente única. Es nuestra obra. Nos es la fuente, el origen. Es la sustancia creadora. Es única. Es el ser. El único ser. Virtualmente imperecedero, inmortal. Su casa es el cosmos. Es un modo universal. Poblamos el cosmos. Nos es la sustancia viviente en el mundo. La vida, pues, es condición, es determinación, es destino. Las moléculas de la vida. Las moléculas vivientes. Sustancia inherente al cosmos. Destinada a ser. La vida es el vértice de este cosmos siemprevivo. Es la espuma, el perfume, la flor. La corona del universo-mundo. Es la quintaesencia esparcida por todo el cosmos. En los soles, en las heliosferas. Vida e inteligencia son una misma cosa. La potencia creativa. Desde las primeras criaturas muestra su poder. Habilita, acondiciona un planeta; modifica el aire, la temperatura, la luz… Es la misma sustancia que siente, percibe, quiere, piensa, puede, hace, crea… ama. Es actividad pura. Es el único actor. El único soporte. El único sujeto. La única sustancia que subyace en las criaturas; lo único vivo en las criaturas. No hay otra sustancia. Es la sola y única sustancia. El genouma. El que mira, el que escucha, el que reflexiona… El ser genético. El sujeto de toda actividad en las criaturas. No hay otro que el ser. En toda criatura, en toda actividad. La sustancia viviente única. Las novedades que desde ahora tenemos. Más allá de hombres y pueblos. Todo ha quedado pequeño y caduco, y remoto. Cuando se llega a Nos, a Xenous. El planeta es la plataforma. El agua, el aire, la luz, el suelo… Es como vida que ahora miramos, no como criatura, sino como creador. La criatura, la forma, el cariotipo específico; la apariencia, la envoltura, el fenotipo… el hombre mismo es nada. El creador, la sustancia creadora lo es todo. Ni hombres ni pueblos son nada al lado del creador. Ya no es hora de pueblos o naciones. Ni aún del hombre o la humanidad. Es la hora de la sustancia viviente única. La tierra, la roca, el agua, el aire, la luz… Es la heliosfera en su conjunto. El hogar, la sede de la vida. Es como Xenous que hemos de ir, de mirar, de ver y sentir, de pensar y hacer, de amar. Nos, la sustancia viviente única. El ser único. Genousse y Genoussin. El héroe, la heroína, es la misma vida.

6. La batalla, la victoria de Isua. La batalla de la vida. Contra lo inerte, lo muerto, lo frío. En el vacío, en el abismo. Gravedad. Presión. Temperatura. Atmósfera. Ciclos de luz, de temperaturas…

7. La épica de la misma vida. La habilitación del planeta. La ‘creación’. Lo sublime, lo elevado. Nosotros somos la vida. La misma vida que venció en Isua hace casi cuatro mil millones de años.

8. Se puede decir que la tierra está tan contaminada como el cielo. El cielo tan contaminado como la tierra. Mundo impuro, en suma. Arrojamos basura, respiramos basura. Contaminamos sin pudor tierra y cielo. La atmósfera impura que respiramos. Es una conducta generalizada que afecta a todos los órdenes, a todos los ciclos. Una actitud, una conducta. Es también una civilización, o una fase que se destaca por el desorden. Nada prevalece. Nada vale. De este caos no emerge ningún orden. Nada se funda. Nada permanece. Atmósfera corrosiva. El descuido, la negligencia, en todos los órdenes. Se admite un alto grado de mezcla no productiva de impurezas parásitas, de hollín, de polvo. Falta transparencia. Atmósfera turbia. Aire turbio. Esta fase donde la luz y las tinieblas se confunden, se mezclan. Ruido. La información no nos llega en su pureza. Medio enrarecido; impuro.

9. Una victoria como la de Isua, como la de entonces, necesitamos ahora. Contra las fuerzas, contra el poder, contra la magia del pasado neolítico.

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Hasta la próxima,

Manu

domingo, 9 de agosto de 2020

217) Genogramas XXXIX

Genogramas XXXIX.

Manu Rodríguez. Desde Gaiia (09/08/20).

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1. Es una heliosfera habitada. El planeta sede de la vida parece una célula. La vida cubre como un manto la superficie pétrea, la tierra, con el concurso del agua, del aire, de la luz…

2. Los navegantes de la heliosfera. La vida humana. Esa bioforma. Pero es la vida, es la sustancia viviente única, la que navega. No el hombre, no el fenotipo, sino los genotipos. El ser, la sustancia viviente única. Nos. Xenus. Genousse y Genoussin.

3. Luz. Medio abiótico. Medio biótico. Medio simbólico.

4. La Señora de las cuevas, de los bosques, de valles y montañas, de los fluidos… La dispensadora de rocío.

5. La tierra de la eterna juventud. Aire de las altas mesetas. Con frescas cuevas de donde fluyen las puras aguas de ocultos manantiales. Potable, saludable, dulce.

6. Pueblos de arquitectura pétrea entre el follaje y el boscaje. Apenas se distinguen de las rocas alrededor. Parajes solitarios en la montaña rodeados de árboles, agua, aves, insectos, ciervos, jinetas, jabalíes… Roces, rumores, ruidos… El crujir de la hojarasca reseca. Sonidos, rumores del bosque y de la montaña. El azor, el hábil, el que vuela entre las ramas. Es la única ave de presa que no exige el llano o los espacios despejados para cazar. Son obstáculos, constricciones, que envuelven el vuelo del azor y que este no rehúye. Con extremada velocidad atraviesa el corazón del bosque, se lanza vertiginoso a través del ramaje salvando obstáculos; ágil, veloz, directo al blanco. El húmedo bosque es lugar de vida. Las cuevas, las fuentes manantiales. Es un hermoso lugar. Todo tipo de árboles con sus frutos. Los animales de antaño, de siempre. Los ciervos huidizos. Todo es veloz. Carreras, saltos, vuelos. Y un verdor tremendo, hiriente, vivo. El musgo tenaz que cubre suelos, rocas y cortezas. Musgo audaz. Amanece. Gira, rota el planeta en pos de Sol en esta clara mañana donde todo tiene su voz, con su voz habla. Atmósfera radiante, aire fresco y puro, aguas claras claras. Ciervos, lobos, zorros, jabalíes, linces, comadrejas, raposas, murciélagos, búhos, ratones, culebras, azores… aves cantoras de todo tipo. Toda clase de criaturas, de seres. Un bosque vivo, inmenso. E igualmente la noche, la luna y las estrellas. La luz nocturna y fría. La noche iluminada, el cielo poblado. Los albergues de montaña, las cabañas camufladas entre el boscaje y las rocas. Antros, grutas, cuevas, grietas, hendiduras, madrigueras, escondrijos… donde todas las criaturas del bosque encuentran refugio. En las poblaciones próximas a los bosques aves de presa y otras emigran. Hacen sus nidos en lo alto de los edificios. La avifauna que emigra a las aldeas y a los pueblos de alrededor. Estas aves libres y silvestres que hacen casa en la aldea son como una metonimia del bosque. Mirlos y búhos y aves de presa. Sus sonidos, sus llamadas en la noche y en la mañana. Poco más. Insectos, moscardones, avispas, libélulas, mariposas, hormigas… pequeños reptiles. En las aldeas cercanas o en medio de bosques conocen además las culebras, y los lagartos, los pequeños roedores e incluso lobos y osos y zorros pueden aparecer por sus calles. Hay variedad de árboles, de sonidos, de olores, de texturas, de sabores. Bosque bebible, gustable, múltiplemente perceptible. Múltiples irradiaciones sonoras, aromáticas, cromáticas, tangibles… Todo ese murmullo, griterío, clamor, atmósfera, aire perfumado, esplendor… Noche y día. El bosque es una isla relativamente autónoma, autosuficiente. Tierra, agua, aire y temperaturas diversas, luz de variada intensidad. El clima y los accidentes. Los ciclos de luz, de temperatura, de agua… La nieve, el agua, las tormentas… La sequía, el ardor. La altura, el aire, la presión. Los montes invernales. El hogar de la señora de los bosques, de las montañas; la señora de albergues y cuevas; de fuentes y ríos; del aire feliz. En la ciudad como en el bosque. Ninfas, mujeres bellas. De aquella parte de la ciudad; de aquella aldea de muy arriba. Plazas, calles, arboledas, jardines y parques. Fuentes. Una ciudad es como un bosque. Fuentes y jardines, plazas y alamedas. Los lugares de encuentro, de cita. Hitos, lugares santos de la ciudad. Todo lo que en la ciudad nos recuerda al bosque, a la sierra, a la montaña. Montañas, bosques, aguas sagradas. Alrededor de fuentes y arboledas nace el pasionario y el legendario. Himnos. Preces. Diálogos de amor. La atmósfera de la ciudad. Calles y plazas y fuentes. El escenario. Fuentes. Manantiales. La corriente sonora; el contrapunto de sonidos, olores, luz… En el bosque o la ciudad. A las jóvenes, a las doncellas; a las vírgenes, ninfas, apsaras, moiras, xanas… que moran en los bosques. Salud, diosas. Deseables compañeras. Un genio os saluda. Vale lector.

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Hasta la próxima. Manu

martes, 21 de julio de 2020

216) Genogramas XXXVIII


Genogramas XXXVIII.

 


Manu Rodríguez. Desde Gaiia (21/07/20).

 

 
                                                                  *****

 
1.

No poca cosa es arraigar en la dura
roca, cual hacen las briofitas.

Cuerpo vegetal de dos, tres milímetros,
talos umbilicales de veinticinco, treinta
milímetros. La cápsula de esporas –ese saco,
esa placenta–, se pierde en las alturas.

Las diferencias, además, entre el diámetro
del tubo (del talo) y el volumen de la cápsula
son también considerables. El diámetro
no alcanza el medio milímetro, es finísimo,
como un cabello, en tanto que la capsula
es un cuerpo elíptico de dos, tres milímetros.
Aparece como una pequeña llama inclinada
por el viento. Piriforme.

Incluso en suelos inclinados (verticales),
el tubo (en algunas especies) se mantiene
perpendicular al suelo, rígido,
sobresaliendo de la masa vegetal.

El extremo afilado y abultado, como
punta de lanza o flecha. O como la llama
de una pequeña y temblorosa vela.
En su momento el saco esporífero,
cuando reseco, crepita, se abre,
y despide a turbiones las esporas,
las dispersa, rocía el entorno.

La fecundación se produce sobre la tierra
(el suelo), en el aire, mediada por el agua.
El esporofito más parece parte de la planta
–como fruto con semillas–, que una manera
de aparecer de la planta.

El esporofito se agarra a la planta madre
como la planta madre se agarra a la tierra.

La cápsula es como el saco vitelino
que contiene  los embriones, las esporas.
Tallo subterráneo, tallo corto, tallo largo
con respecto al cuerpo vegetal. Sobre
el cuerpo vegetal se eleva el esporofito.
En su extremo, la cápsula, el esporífero,
va cargado de esporas, de embriones de seres.

Es como una antorcha, una lámpara.
Un tubo finísimo que transporta
los nutrientes a la cámara del embrión
situada en su parte superior.

Se busca la altura, lejos del suelo.
Sacudidas por el viento, golpeadas
por la lluvia, las cápsulas se abren
y diseminan, esparcen las esporas.
Es la diáspora, la siembra.

Una vez en tierra la espora aprovecha
cualquier grieta  para producir un cuerpo
ramificado, un rizoide, el protonema.
Posteriormente, de alguna de las células
del protonema emerge una suerte de tallo
del que surge la planta, el cuerpo vegetal
–el llamado gametofito, planta sexuada.

La potencia (vital) es extremada.
En primer lugar, la cantidad de esporas,
y en segunda lugar, que cada espora
puede producir o dar lugar a varias
plantas mediante diferentes células
 –el protonema  o cuerpo subterráneo.

La planta no desaparece cuando tiene
lugar el esporofito –unido
al arquegonio por un tubo (el talo).

Las esporas secas, aristadas… para el aire
y el suelo y, una vez asentadas,
prestas a tomar agua, sales… nutrientes.

La fase protonema. La fase planta (gametofito).
La planta muere cuando agota su número
de anteridios y/o arquegonios.

Una planta puede dar lugar a varios esporofitos,
al igual que un protonema varias plantas.

El protonema desaparece cuanto todas
las células a que ha dado lugar,
así como todas las plantas surgidas,
han agotado sus posibilidades productivas
y reproductivas. Pero antes, ha producido
un número considerable de esporas.

El esporofito no es una fase –la asexuada–
de la planta. Es a la planta lo que una manzana
al manzano. Son esporas, son semillas,
son embriones de nuevas plantas.
 
No hay más que esporas-plantas, plantas-esporas.

La fecundación da lugar a un cigoto
que se divide y madura hasta producir esporas.
La espora es el embrión maduro.
Listo para entrar un contacto con el suelo,
con el agua, con el aire, con la luz...

Cuerpo sensible a la gravedad, a la presión,
a la tensión, a la humedad, a la temperatura, a la luz...

La planta comprende el protonema y el gametofito.
La parte bajo el suelo y la parte sobre el suelo.
La planta se alimenta de la tierra y del aire.
Dura lo que dura.

El arquegonio es justamente como la matriz,
el seno de la planta. Femenina. La madre propiamente.
La planta femenina o la rama femenina de la planta.

La elevación del talo (tallo) y de la masa vegetal,
y la simplificación del esporofito, del porta-semillas,
del esporífero, o bien, el sistema del talo alargado
del esporofito, así como la naturaleza aérea
de la diseminación, se toman como modelo.
Es toda la planta la que se eleva.
Aparece el tallo-tronco de pteridofitos.
El protonema se convierte en raíz,
y la masa vegetal –hojas, ramas, frutos…–
aparece al final del tallo/tronco.
Los órganos sexuales siguen donde antes.
Los esporofitos son ya pequeños en comparación
con la planta. Aparece la vascularización.

Lo que la planta madre produce son semillas,
embriones de plantas. La espora se agarra
a las paredes del suelo. Establece una red
para la asimilación de sustancias, de entradas.
De esta radícula surge el tallo y la ‘hoja’.

La tierra –el entorno abiótico– opera
como madre, como fuente de nutrientes
para la espora recién nacida. Como matriz.

La relación que tiene la planta con la tierra
es la relación que tiene el esporofito con el gametofito.

El medio líquido, acuático, que se requiere
para la fecundación. El puente químico,
la llamada, el estímulo que llega  a los anteridios
desde los arquegonios maduros…
el cuello que se reblandece…
Es como el cuello del útero.
Al fondo, el ovocito, el óvulo en la matriz.

La sustancia que llega a los anteridios.
Su difusión por el aire, por el agua.
Los espermatocitos nadan hasta el  ovocito.
En medio de las aguas, en un medio acuático.

La reproducción por esporas.
La planta con rama masculina
y rama femenina. La fecundación.
La cariogamia. Siempre en presencia
de agua, de líquido, de medio líquido.
Del propio óvulo fecundado surge un talo,
una rama, un filamento largo y fino
como un cabello que porta en su extremo
una cápsula que contiene esporas.
Estas esporas son semillas, ya dobles,
ya simples. Masculinas y/o femeninas.

Cuando maduran las esporas la cápsula
se abre y las deja caer, las deposita
en la brisa, en el fluido aéreo.
Una vez en el suelo la espora produce
la planta sexual. Las esporas que porta
el talo son individuos completos.
La segunda fase es la que corresponde
a la producción del esporífero. Ligado
a la planta  madre se eleva el talo.
Es como un cordón umbilical.
El talo crece, las esporas maduran.

El fluido aéreo se encarga de su dispersión
–diseminación. El viento sacude,
agita el seco envoltorio.
La cápsula se abre, las esporas salen…

El esporofito se eleva como una antorcha.
Las esporas son como chispas portadoras
del embrión del fuego. Es como el hijo
de la fuerza; como el hijo de las aguas.

El esporífero, el esporofito. Piriforme.

 
*****
 
Hasta la próxima.

Manu

jueves, 9 de julio de 2020

215) Genogramas XXXVII


Genogramas XXXVII.

 

Manu Rodríguez. Desde Gaiia (09/07/20).

 

                                                                  *****


1.

Se reviste de un ojo,
luego de otro;
de un pie
y de otro pie;
de alas...
El poeta.

2.

La nave va.
El sol va –la heliosfera.
La galaxia va.

Y sobre la tierra, el embrión,
el germen de los seres,
de las criaturas todas.
El ingeniero, el creador,
el señor de las criaturas.
El que mora en todas las criaturas.
La única cosa viva en el planeta.
El único poeta, el único creador.
El único espectador.
No hay otro. No somos otro.
El poeta, el teórico, el escriba.
El padre y la madre de las criaturas.
Los que son en sus criaturas.

3.

Con las nuevas palabras, con las nuevas,
a nosotros hemos nacido. Hemos dado
con el origen, con nosotros.
Inauguramos un nuevo ciclo, un nuevo
comienzo que afecta a todos
los grupos humanos. Todos los miembros
del cariotipo humano se verán
arrastrados al nuevo ciclo.
Ya estamos en su mañana.
Ya lo vivimos.
Ya lo somos.

Nueva mirada, nueva palabra,
nuevo mundo, nuevo ser.
Hemos renacido. Somos nuevos.
Ya no hombres, ya no criaturas,
ya no fenotipos, sino el ‘ser’.
La misma vida.

Llegados a este punto del viaje
ya no hay marcha atrás. No cabe
desaprender, ignorar lo sabido.
Cabe, por el contrario, llevar
a su plenitud a estas nuevas criaturas,
a estas afortunadas generaciones
primeras. Hay que construir, pues,
hay que hacer, hay que crear.

4.

La combustión, la evaporación,
la emisión de gases. El estado gaseoso,
aéreo, del agua. La humedad del aire.

Los factores abióticos. La luz,
la temperatura, el aire, el agua,
el suelo, los vientos, las nubes…
Su vínculo con la vegetación,
con la vida en general.

Toda la poética de la luz,
de la atmósfera, de las aguas,
de los vientos…

5.

Un planeta encapsulado. Todas las capas
atmosféricas –capas protectoras.
La vida se protege. En buena medida
las capas atmosféricas son obra suya.
Como membranas de gases, moleculares,
aislantes. Como redes, mallas…
velos sutiles que filtran los rayos,
la luz, creando unas capas bajas,
con suelo óptimo, un aire respirable.
Energía dosificada, apta
–la que dejan pasar las mallas.

El suelo, en la troposfera baja.
Las zonas de la vida.
En la interfase cielo-suelo.
El aire, el agua,
el suelo, la luz…
 
6.

Anamnesis. Rememoración.
Redescubrimos la épica de la vida.
Mediante la palabra nos decimos.
La épica de los orígenes. ¿Cómo?
Las conquistas, los obstáculos,
las soluciones. La marcha
de la vida sobre la tierra.
En el agua, en el aire,
en el suelo…

7.

La física y la química
del planeta. La luz.
La radiación solar.
Intervenir. Interaccionar.
Modificar. Proteger,
envolver. La sede de la vida.
Es nuestra historia.
Es lo ya vivido.

8.

Mundo claro, transparente.
Diurno o nocturno,
nublado o despejado.

9.

Si nos referimos a la sustancia
genética, ésta siente, percibe
el mundo desde su origen
o surgimiento. Es una interacción
directa, sin intermediarios,
con el inmediato
entorno físico-químico.

Un ojo para el mundo…
Un ojo, un oído…
Unos senso-perceptores
para este mundo.

10.

Dadas la universalidad de este nuevo
periodo es posible que se termine usando
un solo mundo simbólico. Las lenguas
pueden ser diferentes, pero el medio
simbólico tiende a ser uno. El medio
simbólico. El medio para decir el mundo,
y para decirnos en el mundo. Ese fluido.

El metabolismo del material simbólico.
Las síntesis de información simbólica.
Simbolemas y culturemas.
No propios, sino colectivos.

Aunque elabores un mundo imaginario,
privado, es con material colectivo que lo realizas.
 
11.

Las peculiaridades de un medio
pueden transferirse a otro.
El agua, el suelo, el aire, la luz…
Se puede llegar quizás a un lenguaje
unificado en lo que a medios abióticos,
bióticos, simbólicos… se refiere.
Lo que nos envuelve, todos los entornos
–los naturales y los culturales.

El cosmos (el ente en su totalidad).
La heliosfera. La atmósfera terrestre.
La biosfera. La semiosfera (la esfera
simbólica). Correspondencias. Analogías.
Un medio simbólico universal, o al menos
como gran corriente o flujo. Como
el aire que nos rodea por doquier.
La atmósfera simbólica de los genoumas,
de las unidades biosimbólicas.
Dondequiera que vayan. El aura simbólica
que los envuelve. Irradian.

El substrato –el suelo–, el aire, el agua…
La materia simbólica que envuelve
a las unidades, que las conforma.
Trabajados por los vientos, por las corrientes,
por los calores, por las mareas… simbólicas.
Dando fe, testimonio. Dando expresión también.
Apostados frente a huracanes y tormentas.
Modelados por los vientos y las aguas

La morada simbólica de los futuros.
El aura, la luz del planeta.
Su envoltura gaseosa, aérea.
Como una cápsula aérea. Cámara de aire
en movimiento, de corrientes.
En esto tiene que ver la luz,
la temperatura, la evaporación, los vientos…
La capa de aire, su dinámica,
sus diversas temperaturas, movimientos,
densidades, grados de humedad…

Cámara, asiento, sede de la vida,
del embrión de los seres,
de la aurea sustancia,
de los vivientes.

Nos, los vivientes.
Nos, la vida. Nos, los ingenieros.
Nos, los creadores. Nos, la luz.
Los vivientes, los activos,
los pensantes, los volentes…

 
*****

Hasta la próxima,

Manu

miércoles, 24 de junio de 2020

214) Genogramas XXXVI


Genogramas XXXVI.

 

 
Manu Rodríguez. Desde Gaiia (24/06/20).

 

 
                                                                  *****

 
1.

Aguas, fluidos puros.
Aire, atmósfera.
Resplandecientes,
apetecibles frutos.
Mundo. Cosmos.
Puro, bello, ordenado.

2.

Un mundo nuevo tenemos.
Materia simbólica nueva,
alimentos nuevos.
Criaturas nuevas somos.

La biosfera. La genousfera.
El hogar de la vida.
La sede de la vida.
Nave, alimento, escudo,
defensa, asiento….
El planeta viviente.

3.

Es como la primera de las auroras.
Tiene la fuerza y el esplendor
de los principios.
Esta nueva aurora.
Este reluciente nuevo día.

Atmósfera pura, enriquecida,
la de esta mañana.
Luz, transparencia, claridad.
El rocío. Las brisas perfumadas.
El clamor, el despertar
de las criaturas.

4.

El activo, el explorador.
Tiene la fuerza plástica
del viento, del agua.

5.

Pura escritura. Viva,
relampagueante. Vívida.
Vivida. Las expresiones
bien vivas. Lo que quiere decir
que han de ser sintetizadas,
metabolizadas con pasión,
con fervor, con devoción.

Brotan como ramas,
como frutos, como flores,
como miembros del ser.
Como algo consumible.
Algo que se toma.
Comible. Bebible.
Respirable.

Van al aire de todos, a la atmósfera
que respiramos; a los acuíferos,
a las aguas dulces, potables.
Son emisiones, expresiones,
frutos de la tierra de los vivientes.

El mundo en el que se vive,
el aire que se respira.
El agua que se bebe
–“la leche que se mama”…
La materia simbólica
que se metaboliza.
El medio lingüístico-cultural…
Ese seno, ese vientre, esa matriz,
esa madre. La madre celeste.
La nave nodriza.
Para los seres biosimbólicos,
los seres de palabra.

6.

La conquista del agua.
La conquista de la tierra.
La conquista del aire.
Entre el extremado frío
y el extremado calor.
En esta estrecha franja;
en la zona de habitabilidad
de una heliosfera.

7.

La historia de la vida. La evolución
de los somas, de los fenotipos.
La vida en el agua, en la tierra, en el aire.
La fascinante variedad de modos.
Desde que aparecen.
Modos y maneras de los ingenieros.
Sus trajes, sus diseños, sus ‘cuerpos’,
que son vehículos, naves…

Como superación, como creación…
Cada forma viva es una multitud
de problemas resueltos. Es la perfección.
Los ingenieros sublimes.
Nos los ingenieros.
Nos la vida.

8.

Los genes creadores. Los ingenieros
de sus propios diseños somáticos.
Que trabajan a un nivel que no alcanza
el ser de palabra que somos; el ser social,
cultural; el ser simbólico.
Nos llevará mucho tiempo el comprender
los modos y maneras
de la sustancia viviente única.
De comprendernos.

Recién ahora damos los primeros pasos
hacia nosotros mismos –los ácidos nucleicos,
los genes, los genotipos,
la sustancia viviente única que somos.
Es como genes que hemos de verlo todo,
simplemente. Nos, los genes, los ingenieros.
No como tal o cual criatura, sino como el creador,
el señor de las criaturas. Esto somos.

9.

Hay que decir que el ser de los vivientes es uno;
que uno y el mismo es el ser de toda cosa viva.

10.

Múltiplemente fragmentado, escindido,
dividido; enfrentado consigo mismo.
La creación a sí misma se devora,
se fagocita, se metaboliza, se sucede.
La sustancia viviente no cuenta
sino consigo misma. Es su propio material.

11.

Fascinantes somas. Frágiles.
Cristalinos, transparentes,
luminiscentes somas.
Semáforos.

12.

El hogar, el alimento,
el agua, el aire,
la atmósfera que envuelve,
que caracteriza, que ‘impronta’
a las unidades bioculturales.
Nuestro ser de cultura.

13.

Poetas, filósofos, ingenieros…
Los vientos impetuosos de la mañana.
Las generaciones por venir.
Los creadores. Los activos
de ayer, hoy y mañana.
Los ‘activos’. Los que añaden,
enriquecen, purifican, ennoblecen,
dignifican, hacen valer.
Los biennacidos.
Los agradecidos.

14.

Mente orquestal. El nucleosoma.
Los cromosomas. Una unidad
descentralizada. Todos (los genes)
trabajan en lo mismo, para lo mismo.
A una velocidad de vértigo.
El mantenimiento, la reproducción.
La entrada y salida de materia,
de energía, de información…

15.

La épica de la vida. La conquista
del agua, de la tierra, del aire…
La épica del señor de las criaturas,
del mismísimo creador.
De nosotros, los ingenieros.

Hazañas, gestas, victorias
de la misma vida.
Su alianza con el agua,
con el aire, con la tierra,
con la luz, con los vientos… 

16.

Al núcleo le llega información
de todo tipo –química y física.
Presión, temperatura, solutos,
vibraciones (fonones)…
Se ‘siente’ el entorno, se le percibe
en las propias carnes, se podría decir.
No hay ojo, ni oído, sólo ‘tacto’.
Todo es por contacto.

Toda esa ingeniería.
La del citoplasma,
el soma peri-nuclear.
La nave.

 
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Saludos,

Manu